La Palabra es: AMAR
Parece imposible amar a nuestros enemigos y perdonar las ofensas, pero si Dios lo pide, El mismo nos dará su gracia para lograrlo.
Jesús es el modelo que debemos seguir, mirándolo clavado la cruz, perdonando a quienes le crucificaban y a quienes le crucifican hoy. Los miles de mártires que han muerto perdonando a sus enemigos son testigos del Evangelio.
Dios quiere que seamos santos o sea que amemos y cumplamos su voluntad, sus mandamientos que no son una pesada carga, sino que son las leyes de la felicidad.
La presencia de La Virgen acompañándonos como acompañó a su Hijo, recordándonos que ella escuchó la Palabra de Dios y la puso en práctica, será realmente la medicina que cure nuestras heridas, nuestros recuerdos, nuestros resentimientos. Ella nos invita insistentemente a orar por la conversión de los pecadores. Sólo amando y liberándonos del odio y el rencor estaremos preparados para ser felices y resucitar con Jesús a una vida nueva en la Pascua.

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