
jueves de la 2ª semana de Cuaresma
Dichoso el que invierte el tesoro de su vida haciendo el bien, compartiendo lo que Dios le ha dado.
¿Quién sabe compartir?
Comparte, el que ama y se apiada del que sufre o del que pasa necesidad, comparte el que es capaz de sacrificarse por alguien.
Puede ser que en nuestra propia casa haya algún pobre Lázaro recogiendo migajas y sufriendo malos tratos. Puede ser un niño no deseado que nadie quiere cuidar, o un anciano aislado en la tristeza de su enfermedad, falto de compañía, o un joven que vive sin esperanza en el futuro, o una madre necesitada de desahogar con alguien sus angustias.
Hay miles de Lázaros esperando nuestra ayuda, millones de pobres que esperan ser tratados con dignidad y justicia.
Compartir no es dar cosas y quedarse tan tranquilos, como el que se quita de encima una tarea pesada, o cumple una exigencia muy fuerte que hace Jesús en el Evangelio.
Dichoso el que descubre que compartir es dar y darse a si mismo.
Dichoso el que confía en el Señor y sabe que los sufrimientos de este mundo tienen su gran recompensa en la Vida Eterna.
Dichoso el que invierte el tesoro de su vida haciendo el bien, compartiendo lo que Dios le ha dado.
¿Quién sabe compartir?
Comparte, el que ama y se apiada del que sufre o del que pasa necesidad, comparte el que es capaz de sacrificarse por alguien.
Puede ser que en nuestra propia casa haya algún pobre Lázaro recogiendo migajas y sufriendo malos tratos. Puede ser un niño no deseado que nadie quiere cuidar, o un anciano aislado en la tristeza de su enfermedad, falto de compañía, o un joven que vive sin esperanza en el futuro, o una madre necesitada de desahogar con alguien sus angustias.
Hay miles de Lázaros esperando nuestra ayuda, millones de pobres que esperan ser tratados con dignidad y justicia.
Compartir no es dar cosas y quedarse tan tranquilos, como el que se quita de encima una tarea pesada, o cumple una exigencia muy fuerte que hace Jesús en el Evangelio.
Dichoso el que descubre que compartir es dar y darse a si mismo.
Dichoso el que confía en el Señor y sabe que los sufrimientos de este mundo tienen su gran recompensa en la Vida Eterna.
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