sabado de la 2ª semana de Cuaresma Volver siempre a la Casa de Dios Padre, la Iglesia, porque El está esperándonos con los brazos abiertos. A pesar de nuestras faltas, de nuestros errores, de nuestra ingratitud, a pesar de que a veces somos como los niños malcriados que teniéndolo todo no aprecian nada.
Una y otra vez Dios Padre misericordioso está dispuesto a recibirnos, perdonarnos, abrazarnos y hacer la gran fiesta y dar el gran banquete.
Necesitamos recapacitar y buscar el camino a casa, ese Camino es Jesús y la dirección exacta se encuentra en el Evangelio.
Pero como somos débiles y caemos, necesitamos alguien especial que nos acompañe, que ruegue por nosotros, esa persona es La Virgen María.
Ella es la hija predilecta del Padre, la que nunca se ha ido de su lado, Madre de Jesús y madre nuestra que bendice y celebra el regreso a casa de todos sus hijos.
Reconciliémonos con Dios en una buena confesión, participemos del banquete de la Palabra y del banquete de la Eucaristía y vivamos con auténtica devoción la Misa que es la gran fiesta que une el cielo y la tierra.
Una y otra vez Dios Padre misericordioso está dispuesto a recibirnos, perdonarnos, abrazarnos y hacer la gran fiesta y dar el gran banquete.
Necesitamos recapacitar y buscar el camino a casa, ese Camino es Jesús y la dirección exacta se encuentra en el Evangelio.
Pero como somos débiles y caemos, necesitamos alguien especial que nos acompañe, que ruegue por nosotros, esa persona es La Virgen María.
Ella es la hija predilecta del Padre, la que nunca se ha ido de su lado, Madre de Jesús y madre nuestra que bendice y celebra el regreso a casa de todos sus hijos.
Reconciliémonos con Dios en una buena confesión, participemos del banquete de la Palabra y del banquete de la Eucaristía y vivamos con auténtica devoción la Misa que es la gran fiesta que une el cielo y la tierra.
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